¡Tierras peligrosas!

Hace un poco más de una semana mi esposo y yo decidimos que para nuestra semana de vacaciones era buena idea recorrer gran parte de República Dominicana - y no, no es ironía, una semana sí es suficiente para recorrer gran parte de los puntos más importantes de este país -. El día que estábamos de camino a casa mi esposo recibió la noticia que podía tomarse un día extra (maravilloso) estando a mitad de camino podíamos planear una última aventura (perfecto). ¿Qué hay cerca para hacer? resulta que en ese momento estábamos bordeando el Parque Nacional de los Haitises y nos pareció lógico explorar el lugar (obviamente).


Yo con lo rápida que soy para tomar acciones antes de cualquier cosa ya había reservado la habitación para la noche, cuando mi hermoso esposo dice "Mi amor, confirmemos que si haya tures para mañana en el parque antes de hacer cualquier cosa". Momento trágame tierra. Después de haber confesado mi velocidad en asegurarnos un techo en la noche - uno bonito, con buena vista y desayuno incluido :( - y de haber recibido en respuesta la mirada de "la cagaste si no hay". Con una pizca de estrés y puchero incorporado me dediqué a hacer llamadas y confirmar que sí había tures disponibles para el día siguiente y con la suerte de boba que tengo a muy buenos precios. Con Google Maps en mano y ruta trazada emprendimos el trayecto.


Google nos mostró dos alternativas: La primera era bajar hasta Boca Chica para luego volver a subir y la segunda opción era cortar a la mitad y tomar la Carretera Bayaguana - Hato Mayor (quien conoce estas tierras sabe que la segunda opción no es una opción), nosotros como aventureros experimentados y teniendo en cuenta que estábamos recorriendo el país en un sedan (Nissan Versa) y no un jeep tomamos la decisión que mejor nos pareció....

LA NUMERO 2 (GRAN ERROR, GIGANTE ERROR).


Ya transitando por la carretera del error, además de la falta de asfalto había una vibra horrible, una vibra de película de terror tipo Hostel, donde uno va transitando y es observado por personajes sin alma y con mirada perdida - bueno esta bien exagero, pero la sensación era la misma -, el hecho era que por el trayecto entero mientras pasábamos la gente nos miraba con cara de ¿están perdidos?, ¿qué hacen por estos lares?. La carretera además de la falta de asfalto estaba en pésimas condiciones, tanto así que no podíamos ir a más de 20 o 30 km/h.


Luego de un laaarrrgooo trayecto llegamos a una especie de pueblo con absolutamente nada abierto, y creímos que todo iba a mejorar, pero NO, continuamos por donde nos dijo Google y la carretera se hacía más estrecha y montañosa. En un punto íbamos detrás de una moto con un par de señoras que iban listas para piscinear, y pensé que quizás iban a un río, lo que no me imaginé era que la carretera por la que íbamos nos dirigía directamente dentro del río. No sé que pasó con la carretera, si alguna vez hubo puente, si el puente se cayó o el río se creció y destruyó la carretera, ni idea, totalmente un misterio. El hecho es que literalmente había que cruzar el rio para continuar, y estamos hablando de un sedan no de un jeep o un camión, un SEDAN. Sin embargo, algo que me daba calma es que mi esposo es un gran conductor, eso siempre lo he sabido, lo que no sabíamos ni él ni yo era que este iba a ser su test para coronarse como rey de los automotores.


Cuando llegamos al río, había un local en moto y le preguntamos sobre la profundidad del río (lo último que queríamos era quedarnos encallados en un río con carro alquilado y sin señal de teléfono) el señor "muy amable" (explico después porqué las comillas) nos dijo que tranquilos y que lo siguiéramos. Ya cruzado el río, pensando que habíamos superado todo hasta que miramos enfrente la colina de rocas gigantes por la que había que cruzar, digna de un monster truck, y nosotros con nuestro sedan prestado, provocaba llorar.

Cuando vimos la situación este "amable" sujeto se ofreció a manejar el carro por nosotros para subir la colina por una módica suma de RD$500 (más o menos $35,o00 pesos colombianos), cuando nos negamos porque pues el carro no es nuestro y los dominicanos no son muy buenos conductores siendo sinceros, el sujeto igual nos quería cobrar la vacuna por guiarnos en el río. Después de nuestra doble negativa, el sujeto ya furioso nos desafío a subir la colina "¡hágale si puede!, ¡muestre a ver cómo es que le va a ser¡, ¡lo veo!", y mi esposo a quien la calma en momentos de crisis le admiro simplemente le dijo "tranquilo hermano, usted primero" y el sujeto se fue.


Ya solos, era momento de subir la colina y a mitad empecé a sentir como las rocas rozaban el carro y no pude contener mi estrés, y obviamente el nivel de estrés de mi esposo aumentaba con mis quejidos, y tomé la práctica decisión de bajarme del carro y verlo subir la colina (no era muy larga, entonces... bien). A pesar de las gigantescas rocas, de un par de reversas y cambios de dirección el campeón de mi esposo subió la colina de rocas con nuestro SEDAN sin un solo rasguño, si señores leyeron bien en un SEDAN y sin un rasguño.


Pensando que ya habíamos terminado con lo feo porque el camino por el que pasábamos aunque rocoso era transitable, no sabíamos que había un obstáculo más y debimos imaginarlo porque de nuevo la mirada de los locales no era de las mejores (y esto cada vez se estaba pareciendo a un episodio de Rutas Mortales versión Sedan). Y llegamos al siguiente obstáculo, un puente roto, vimos una pickup pasar con mucho esfuerzo, y a ese punto no sabía si llorar o reír. Del otro lado del puente acababa de llegar una pickup que decidió darnos el paso primero y pues después de un par de minutos de estudio de carretera el muchacho dijo "listo, ya sé cómo" y como no que sí supo pasar, a la perfección, y con mirada de admiración y hasta asombro de quienes estaban en la pickup por ver la habilidad y el carro con el que pasamos.


Después de todos los obstáculos empezamos a transitar por una vía que tenía inicios de proceso de pavimentación pero que nunca fue terminada, sin embargo, pasable y tétrica, un poco porque el número de carros era limitado pero al menos había, llevábamos conduciendo por dos horas por pueblos fantasmas y gente con miradas hostiles, un par de autos significaba esperanza. En el momento que vimos que otros sedanes venían del lado opuesto nos dimos cuenta que la pesadilla estaba por terminar y que había una autopista cerca y nada nos dio más alegría que ver caos.


Por fin llegamos a un pueblo con un poco de acción y gente, pero aún nos quedaba un poco más de una hora de camino y lo último que queríamos eran más carreteras rocosas. Según Google debíamos tomar la carretera de Hato mayor y prometía tener asfalto, y aunque hubo tramos rocosos - de nuevo - y pasamos por más pueblos fantasmas, el saber que ya casi llegábamos era consuelo. Al final llegamos, encontramos el hotel, comimos delicioso y al siguiente día visitamos lugares maravillosos, así que valió la pena.


Moraleja de la historia: Tomen la primera ruta que Google sugiere porque las opciones pueden tener sorpresas no muy gratas. Siendo honesta corrimos con una suerte de campeones, después nos enteramos de que por dónde pasamos eran pueblos con grandes necesidades y con una historia de desfalco grande, es imposible entrar o salir del pueblo si no se tiene un vehículo apropiado. Les dejo un video para que vean el estado de la carretera (aquí), el video es del 2016 y en estos 5 años el cambio más significativo es que hay menos barro y más rocas.




Referencias

En Hato Mayor reclaman que el gobierno termine la carretera - Periodista de Monte Plata

Ruta Bayaguana - Hato Mayor - YouTube