¡Quién dijo crucero!

Yo no, de hecho yo nunca, a mis 23 años que fue cuando escuché por primera vez que había gente que trabajaba en estos monstruos y que el Titanic no era sólo ficción, comencé a buscar trabajo en líneas de crucero, sin tener ningún conocimiento previo de cómo funcionaban o a lo que me debía someter (iba a decir adaptar, pero la palabra realmente no cuaja a la realidad del asunto).


Todo empezó una vez regresé a Colombia después de un año "interesante" en los Iunaited Esteits, sin prospecto real de que hacer por la vida y sin dinero ahorrado porque aunque fui rica en experiencias el dinero no floreció tanto. Después de una búsqueda no tan exhaustiva, porque el internet era limitado (estamos hablando del 2011), encontré que "el lugar más feliz de este mundo" - solo verdaderos fans saben cuál es - también tenia una línea de cruceros. Necesitaban Animadores infantiles y solo requería que tuviera experiencia trabajando con niños ✅, hablara inglés ✅ y español ✅. Listo el pollo, me demore un poco en armar una hoja de vida medio decente en inglés y la envíe al correo que decían, y olvidé el tema porque esos lugares de por allá tan lejos no contratan uitotos como nosotros.


Sin embargo, una tarde mientras estaba haciendo unas vueltas con mi mamá en los consultorios de la Clínica del Bosque, mi celular solo y no era un número de por aquí cerquita. Después de contestar, en el otro lado de la línea una mujer se presentaba y me decía que les interesaba mi perfil y que querían hacerme una entrevista, y yo dentro de mi incredulidad y mi poco nivel de inglés en el teléfono tuve que repetirle a la chica lo que me estaba diciendo para saber si era cierto lo que acababa de oír.


Pero sí señores, después de la entrevista y una revisión interna me dijeron que ¡SIIIII!, y yo no lo podía creer, y no sabía bien qué me iba a encontrar o cuánto tenía que esperar. Porque esta línea en particular sólo tienen 4 barcos y pues hay que esperar el turno para poder ir a bordo. Mi turno eran 3 meses después de haber terminado los exámenes médicos y el barco en el que me iba a inaugurar como marinera pasaba por lugares maravillosos como San Francisco. Ahora, las asignaciones de barco pueden cambiar y la mía cambió :(, pero aunque ya no iba a San Francisco me mandaban al caribe y Bahamas estaba en fila para conocer.


Honestamente, mi primera experiencia en barcos no pudo ser mejor, al momento de partir tuve una semana de entrenamiento en tierra en "el lugar más feliz del mundo", casi daño mi pasaporte por culpa de un jugo mal tapado (eso pasa por tonta y cargarlo cuando no es necesario), conocí personas maravillosas y después nos llevaron al barco. Muy a las 7 de la mañana emprendimos un viaje de no me acuerdo cuánto tiempo pero no era más de una hora. Cuando lo vi desde la ventana un mounstro gigante, una cosa que jamás había visto en mis 23 años de existencia y la ciudad flotante más hermosa del universo.


OK, ya en el momento de ver las áreas de los trabajadores la percepción cambia, sí, el glamour pasa a segundo plano y la practicabilidad y productividad entra en sesión. Con todo y eso, aún no adorando mi primera posición - que me enfoqué rápidamente para cambiar y eventualmente lo hice - la simple posibilidad de poder disfrutar del 80% de los espacios de los huéspedes realmente compensaban de alguna manera mis frustraciones laborales. En esta etapa hice 3 contratos y renuncié, no porque no amara mi trabajo (con el que al final disfrutaba montones) pero porque me dio una gripa tan dura que me deprimió el no poder descansar apropiadamente y me fuí. Sí, me arrepentí de mi impulso, pero una vez afuera, afuera te quedas.


Al mes de haber salido y recuperado en casa, a comienzos del 2012, pensé que estaba lista para volver y apliqué a otra compañía, me contrató, y volé a Miami, pero, desde la preparación de los documentos que fueron muchos, algo no cuajaba. Cada día que me acercaba menos quería viajar y me rehusaba a comprar lo que tenía que comprar para prepararme (que era mucho). Al llegar al hotel, no me tenían en la lista y me dieron una habitación para mí sola - nunca pasa pero no me quejé - salí a comprar lo de aseo en el malo cerca donde se hablaba más español que inglés y al siguiente día muy temprano nos dirigimos al barco. Cuando llegamos al puerto, lo único que quería hacer era volver a casa, el barco no era bonito, y mi habitación tenía 2 personas más de lo que me habían prometido (habitación para 4, un gran NO especialmente en lugares tan reducidos como la cabina de empleados en un barco). Pelear no valió de nada, era lo que era y me hicieron una vaga promesa de que algún día cambiaria. Pero, mi resistencia era mucha y a los 3 días decidí renunciar, mi jefe intentó cambiar mi parecer, pero a la semana en el puerto de Miami, estaba lista para desembarcar.


Excepto, que no me dejaron desembarcar temprano, me hicieron esperar buenas horas para salir del barco, me retuvieron el pasaporte y al salir de la nave me llevaron a la oficina de policía de inmigración para después llevarme al aeropuerto sin que me escapara y fuera una ilegal cumpliendo mi sueño Americano. Básicamente esa fue la razón que me dieron los oficiales cuando yo en medio de lágrimas pedía explicación por el trato recibido. Pero en su lógica no les cuadraba que una persona decidiera dejar su trabajo una semana después de entrar solo porque "no le gustó", y muchos años después entendí que muchas personas que buscan un mejor futuro hacen este tipo de cosas. ¿Quien diría?. Y cual novela pasé tres horas viajando de Miami a Bogotá en primera clase (sí primera clase) llorando por la experiencia que tuve, y para matar mi estado de ánimo mi mamá no me recogió en el aeropuerto como castigo por haber renunciado. Esta corta etapa tuvo mucha emoción negativa.


Ya a ese punto, estaba casi determinada a no volver a barcos, realmente esa última vez me dejo con trauma, pero, el amor al mar era más fuerte y cuando en el 2015 fui a Turquía y vi los enormes barcos de Celebrity en el puerto, lo único que podía pensar era que quería estar ahí, que debería estar ahí. Pero también estaba enamorada del país y tenía intención de buscar algo por ahí. En el enfrentamiento Crucero vs Turquía, Turquía llevaba la delantera. Regresé a Colombia con un prospecto de trabajo y documentos por hacer, y cuando lo único que faltaba era ir a la embajada por mi visa de trabajo y comprar tiquetes, cayeron las bombas en Ankara y mi mamá me pidió que reconsiderara mi decisión. Ese mismo día encontré una oferta de trabajo para una compañía de cruceros italiana, pasé mi hoja de vida y me respondieron al siguiente día. La entrevista fue un par de días después y la oferta de trabajo se dio a la semana. La batalla la ganó el Crucero.


Esta última etapa, la número 3 de mi vida como marinera que duró 4 años mal contados, trajo muchas cosas nuevas. Primera vez en Europa, la obligación de aprender nuevos idiomas; sentirme muyyy restringida al punto de comparar mi casa de lata a una carcel; conocí muchos lugares nuevos, lugares que pensé solo existían en las películas; lloré las lágrimas equivalentes a los mares por los que navegué; reí hasta el cansancio y bebí como nunca antes, hasta el punto de ser prácticamente intolerante al alcohol; pensé en renunciar a diario, pero continué porque cada día la oferta de cosas nuevas era más grande y valiosa, a comparación de lo que estar en tierra me ofrecía; tuve mucha resistencia pero seguí a regañadientes.


Esta etapa afloró lo mejor y lo peor de mí, abrió mi capacidad de hablar lo que debo hablar y de respetar solo a quienes se lo merecen sin importar el rango. Hice grandes amigos que conservo hasta el día de hoy, y uno que otro enemigo que intentó hacerme la vida a cuadritos, que me rompió pero Yo cual vajilla china cubrí mis heridas con oro y mostré la casta. Pero lo más bonito que me dio esta etapa es el amor de mi vida, que de haberme rendido temprano en el camino como antes lo solía hacer otra historia se abría cocido.


En mi opinión, mi cuota de marinera se llenó, en estos momentos no volvería primero porque por causa de nuestro amigo Corona, la restricciones son mucho más complejas y segundo porque después de tener una vida "real" fuera, una simulación ya no da la talla.