Productividad y tranquilidad en cuarentena

Hace ya un par de años comencé a leer sobre la renombrada productividad. He visto un sin fin de videos explicativos sobre cómo ser "mi mejor versión", aprendido sobre la rutina diaria de Elon Musk y similares, y memorizado listas de alimentos que me permitirán ayudarán al funcionamiento óptimo de mi cerebro. Creo que alcancé mi cúspide de productividad cuando estudié para presentar el SAT - el examen oficial para ingresar a universidades en Estados Unidos. Tenía hábitos dignos de publicación, como levantarme a las seis de la mañana, utilizar la técnica pomodoro para estudiar por más de dos horas seguidas y comer siempre "limpio". Sin embargo, esta productividad decayó rápidamente después de que apliqué a las universidades norteamericanas, y aún más cuando me enteré que había quedado en lista de espera. Admito que, en esa época, no entendía por qué fallaba en mantener el ritmo acelerado que tanto me enorgullecía; ser productiva, en definitiva, me hacía sentir superior a los demás, pues nadie más era capaz de “chulear” tantas tareas de su lista de pendientes en un día. Entonces, ahora que me ganaba el sueño cuando sonaba mi alarma, no lograba cumplir con mi horario establecido y ocasionalmente accedía a comer un chocolate, me sentía absolutamente decepcionada. Desde ese momento, he aprendido - o al menos eso creo - algunas cosas acerca de lo que significa ser productivo y he cuestionado si la productividad es siempre sinónimo de mejoría. Aunque no soy una autoridad en el tema, considero que esta reflexión podría ser útil para muchos, sobretodo en este momento histórico en el que vivimos. Me refiero, por supuesto, a esta época de pandemia, que nos ha obligado a recluirnos en nuestros hogares y convertirlos en oficinas, restaurantes y lugares de ocio.



Espero no ser la única que ha notado el sinnúmero de posts en Instagram que hablan sobre las posibilidades que trae la cuarentena para reinventarse. Bajar de peso, realizar cursos virtuales, aprender un idioma o incluso crear una empresa son algunas de las cosas que se proponen. Sin duda creo que estar en casa es una oportunidad para llevar a cabo todos estos proyectos y, además, creo que es muy positivo tener metas con estos tiempos tan inciertos. El problema, para mí, comienza cuando se critica a quien no tiene esto en sus planes. Hay personas que no pueden ser productivas, pues el cansancio acumulado, el estrés que induce esta situación y las nuevas responsabilidades que han debido asumir no se los permiten, y hay otras que simplemente no quieren ser productivas porque desean aprovechar la cuarentena para hacer una pausa y respirar. En estos casos, productividad no equivale a mejoría. Obligarse a ser productivo cuando no nos sentimos capaces de serlo es un grave error; en últimas no lograremos concentrarnos y terminaremos sintiéndonos aún peor.

¿Qué debemos hacer? Personalmente, considero que debemos ser conscientes de cómo nos sentimos, permitirnos sentir y, eventualmente, tomar acción para sentirnos mejor. Habrá días en los que estemos felices y motivados, y podremos ser muy productivos. Pero también habrá días en los que estemos abrumados, ansiosos y tristes, y tendremos que “cogerla suave”. La productividad no es nuestro enemigo, pero tampoco lo es el descanso o la diversión. La tranquilidad y la productividad pueden coexistir en tanto aprendamos a escucharnos y a entender, cada día, qué necesitamos. Mi novio (que tenía que hacer una aparición en esta publicación) me ha enseñado que no todo tiene que ser siempre 10/10; ser flexibles con nuestro desempeño nos hace más felices y nos permite llevar vidas más balanceadas que podemos mantener en el tiempo.

Entonces, no, nadie es un fracasado si no sale de la cuarentena con una nueva idea de negocio. Para quien logre hacerlo, ¡felicitaciones! Para todos los demás, ¡también felicitaciones! Si están cuidando su salud mental y asegurándose de mantenerse a flote en esta situación que nos genera miedo, incertidumbre y ansiedad, ya han logrado demasiado.




Algo sobre mí...

Me llamo Ana María y esta soy yo en cuarentena. Soy una crazy cat lady y una nerd sin precedentes. Me encanta hacer deporte, pero hay días en los que me da pereza y prefiero quedarme echada. Amo viajar, aunque ahora tiendo a viajar solamente a la cocina, y me apasiona escribir. 



Ana María Velasco (@amvelascov)

© Copyright 2019 by La ruta de la Rola. Todos los derechos reservados. Fotos: Vivian Sanchez

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