Pasada por nieve!


Viendo la nueva película de Liam Neeson “Cold Pursuit” - Venganza en Español - filmada en las maravillosas montañas heladas de Denver - Colorado, (debo añadir que la película tiene un tono muy diferente y hasta cómico, nada a lo que uno podría imaginarse de las manos de éste señor actor). Contemplando esos maravillosos escenarios en los que fue filmada esta película no pude evitar recordar la primera vez que puse pie en Colorado.


Fue a inicio del 2011, estaba a 3 meses de terminar mi intercambio en Missouri, acababa de terminar con mi novio y todos estaban en vacaciones con sus respectivas familias (buen escenario, eh?). Estaba medio/muy despechada y con ganas de hacer cosas diferentes - hay que aclarar que en éste punto tenía 23 años, era la primera vez que salía del país a trabajar por más de 3 meses, era una niña muy insegura (lo cual conservo aún una pizca) y que jamás había tomado iniciativa alguna por conocer el mundo por mi cuenta sin propósito específico -.


En un intercambio la paga no es fabulosa, pero tenía unos ahorros y una semana libre de trabajo ¿que hacer?, quería ir a muchos lugares pero como siempre el presupuesto no era extenso y los vuelos en enero no son muy económicos, decisiones..decisiones. Recordé que tenía un par de amigos de Colombia en intercambio también, uno estaba en Estes Park en Colorado y otros que estaban a punto de regresar con unos días libres que justo encajaban con la semana que estaba planeando tomar.


Estaba decidido la ruta sería St. Louis - Estes Park - Las Vegas - St. Louis.


Primera parada: Denver. Mi amigo me había dado instrucciones específicas sobre el lugar donde me recogería, pero al parecer no entendí bien lo que me dijo (y los dos hablamos Español) porque estuvimos perdidos el uno del otro en el inmenso aeropuerto de Denver por cerca de una hora. En mi defensa y los que han podido visitar el aeropuerto de Denver sabrán que es gigante, recorrí todo el aeropuerto sin suerte, y para rematar mi celular no funcionaba ¿y ahora, que hago?. Lo único que recuerdo es que estaba un poco/muy angustiada y no tenía plan B. Afortunadamente en lo último que tenía de esperanza veo a mi amigo cruzando la gran plazoleta del aeropuerto para encontrarme - un gran alivio debo decir.


Entre saludos y explicaciones corrimos hacia el carro - que estaba siendo guardado por su amiga, mientras él estaba en misión rescate - y volar a Estes Park porque debíamos llegar antes que se dieran cuenta en el trabajo de su ausencia (sí, se había escapado).


Entre Denver y Estes Park hay más o menos una hora y media - dos horas de trayecto, depende del camino que se tome, si tomamos en cuenta que mi amigo tenía mucha prisa porque obviamente no estaba en el lugar en el que debía estar. Tomó la ruta más corta a ña velocidad que diera el carro. Vamos volando (literalmente) hacia nuestro destino entre anécdotas y risas nerviosas (por la situación) cuando de repente escuchamos una sirena y vimos unas luces tipo disco rojas, azules y blancas que bailaban detrás nuestro - NOOOO! h#$@&%*! nos paró la policía.


Para mi en particular el que me pare la policía no es parte de mis actividades preferidas - especialmente en USA, no se, quizás es sugestión o muchas películas pero el sólo hecho que uno sienta el sonido de la sirena detrás suyo y que el oficial pronuncie las escalofriantes palabras “Licence and Registration” es para sentirse culpable hasta de lo que no ha hecho. El policía que nos paró fue muy cortante, la verdad nada amable y si a eso le sumamos que si estábamos “rompiendo la ley” pues ya se pueden imaginar. Después del regaño, una multa de casi 100 dólares y 15 minutos perdidos, retomamos nuestro camino….. excepto que 20 minutos más tarde nos encontramos con una maravillosa tormenta de nieve (y esto no se podía poner mejor).


Había visto tormentas de nieve antes en la comodidad de mi casa, pero jamás en la mitad de la nada y con afán. Era tan fuerte que tocó reducir la velocidad al mínimo, la visibilidad era nula y para mejorar las condiciones bordeábamos una montaña - los ingredientes perfectos para una catástrofe. Si recordamos que llegar a Estes Park era prioridad número uno entonces parar no era opción. Un trayecto de hora y media se convirtió en algo más de 2 horas así que todos teníamos los nervios de punta, pero lo único que podíamos hacer era tener paciencia y confiar en las habilidades de manejo de mi amigo.


Después de no se cuanto tiempo la tormenta finalmente cesó, pero igual ya íbamos muy tarde así que el último trayecto nos lo tomamos con calma. Finalmente, llegamos a Estes Park y aunque era tarde y estaba muy oscuro, la nieve le daba un resplandor al lugar que lucía casi mágico. En una nota positiva, nadie se dio cuenta que mi amigo se había volado del trabajo por más de 3 horas - perfecto - y por el otro la vista de mi cuarto era simplemente sorprendente.




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