LA ROLA EN LOS TIEMPOS DEL CORONA

Diario Series

Marzo 26, 2020


Día 13 de la Auto-Cuarentena

Sabia que este 2020 prometía cuando me ofrecieron abrir un nuevo barco, sin embargo, inocente de mí pensar que la vida se iba a limitar a dar sorpresas de pequeño tamaño. Como dicen por ahí: Go big or go Home!.


2019 termino con toda, abrí un barco (algo que estaba en mi lista -check-); tuve todas las emociones habidas y por haber; me enamore; me encontré con viejos amigos y viejas tragas (momento facepalm); encontré nuevos amigos; reí hasta llorar y bueno llore hasta dormir; viaje y de verdad visite lugares que ya había visto y nuevos; y lo más importante: aprendí a hacer planes a largo plazo hasta que llego……CORONA (Pero nosotros no nos enteramos del nuevo visitante hasta enero de 2020). 2020 comenzó diferente pero por lo alto, celebre el final y el comienzo de este nuevo año como nunca (quienes me conocen saben que tiendo a ser parca en cuestión de celebraciones, sin embargo, el ambiente era demasiado contagioso).


El trabajo estaba un poco lento para mí en específico, porque como Social Hostess (Anfitriona Internacional para huéspedes de habla Española – o Castellana para los ofendidos - y Portuguesa) no había un numero grande de personas y las que habían, estaban con un grupo o eran parte de la compañía; Así que la vida era bella y relajada. Lo único que nos mantenía activos especialmente durante las horas de desembarque era ver la manera de mejorar como contener el ‘Apocalipsis Asiático’ (como lo solía llamar) que teníamos a bordo. ¿Por qué Apocalipsis? Bueno, déjenme explicar mejor; Los Asiáticos en su mayoría son excelentes turistas y viajeros, y hacer cruceros no es la excepción. Entre diciembre y enero tuvimos a bordo a media China, medio Japón y parte de Corea (¿Cuál de las dos? No me acuerdo). El numero total de huéspedes provenientes de estos países no era más de 2000 (por crucero – incluso menos), pero se sentían como si fueran 6000 (quienes han trabajado con el mercado Asiático en cruceros me darán la razón). Son particularmente especiales porque en su mayoría no viajan solos, viajan en grupos y con un guía que les informa (por escrito y en reuniones cara a cara para confirmar lo escrito) la agenda del día y es a su vez traductor y asistente (o todero) de este grupo que no pasa de 50 personas (por guía).


El problema estaba en que aunque fueran grupos de la misma agencia, trabajaban todos por separado y son especialistas en ignorar las reglas del barco (tipo: Puntos de encuentro y horarios de desembarque) porque tienen su propia agenda y horarios. Y nosotros durante el desembarque usualmente seguimos una guía de horarios que nos dice quien tiene prioridad para desembarcar o quienes van solo de tránsito y demás. Nuestra posición durante el desembarque se encuentra en las salidas – para controlar al público, dar información..Etc. – y cada mañana el desafío era poder desembarcar a todo el mundo de la mejor manera, filtrando a estos grupos que llegan a las salidas desde todas las direcciones posibles (una Odisea), en un total de 3 a 4 horas como máximo dependiendo del puerto.


De esa manera los días pasaban, en la mañana con acción intensa, quietud durante el día (especialmente durante el puerto) y locura durante la noche. Y a este punto... todavía inocentes de lo que se nos venia encima.


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© Copyright 2019 by La ruta de la Rola. Todos los derechos reservados. Fotos: Vivian Sanchez

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