La hora del pánico

Diario Series

Marzo 29, 2020

La Auto-Cuarentena se acabó (al fin), sin embargo, aún estamos manteniendo la distancia social al máximo, sabiendo que habíamos estado en una zona roja por mucho tiempo – aunque de manera segura. No hay síntomas, ni ningún otro tipo de malestar, lo cual es positivo y el poder ser libres de salir de casa de vez en cuando no tiene precio.

En enero, cuando el mundo se enteró de este virus tan peligroso (No por lo letal más por lo rápido que se propaga) a bordo aún teníamos una gran cantidad de huéspedes provenientes de China. No había grandes restricciones a bordo para ser honesta, porque la situación no lo ameritaba (al menos en nuestro caso, en el caso de los barcos que tenían China como parte importante del itinerario fueron redireccionados) y de todos modos a bordo los estándares de limpieza son altos, pero YO, aunque mi trabajo fuera socializar me enfoque en hacer estrictamente lo que era obligatorio y evitar contacto cercano con cualquier huésped sin importar nacionalidad (porque la propagación estaba avanzando de manera veloz y en Europa ya había uno que otro caso) no porque tuviera miedo de contagiarme sino ‘por si las moscas’.

Cuando se reportaron los nuevos casos en Italia y España mi miedo aumento (porque los casos eran justo cerca de las zonas donde el barco atracaba). Muchos de mis colegas entraron en pánico (incluida yo), pero quienes tenían más paz interior (llamemolo así) intentaron de la mejor manera mantenerme dentro de mi centro.

Mi novio (a regañadientes) y yo decidimos no salir más en los puertos ‘afectados’ (que tuvieran zonas afectadas cerca) a menos que fuera totalmente necesario, especialmente desde que el caos se desató en Italia y los casos se desbordaron en Lombardia.

El estrés crecía, y no veía que las medidas tomadas a bordo eran suficientes (porque obviamente, a veces, con conocimiento o sin el uno a veces cree saber más que los demás, o ¿no?. Eso que llamamos arreglar el país pero en escala local). Contemple renunciar e irme a casa una y otra vez, mientras veía a otros de mis colegas irse sin dudar (porque en ese momento ingenuamente la mayoría del mundo pensó que no se propagaría hasta el punto de poner en Jaque el mundo entero. Error). Desarrolle una adicción a las noticias, a ver los números cada hora, cada momento, ver las noticias locales (Italianas), en Internet, en cualquier parte donde pudiese encontrar avances del virus o mejoras. Nada.

Pero mi miedo aumentaba cada vez que la compañía decidía imponer una nueva restricción (parte de Italia estaba restringida de subir a bordo, y la lista de países denegados a embarcar estaba en aumento) hasta el punto que los cambios se daban cada 3 días y al final a cada hora.

Recuerdo una noche que estaba leyendo los comentarios de huéspedes de cruceros pasados, y el comentario principal y recurrente eran las medidas que la compañía había tomado para mantener la seguridad a bordo, y es gracioso ver los diferentes puntos de vista, especialmente de aquellos que vienen de un continente diferente a hacer un crucero en una zona afectada y luego se quejan por el exceso de medidas tomadas, que para unos eran positiva pero para otros había sido un lunar (o nota negativa) en sus vacaciones. Al leer este tipo de comentarios no sabia si llorar o reir, porque ¿quien en sus cabales decide irse de vacaciones a un crucero en una zona donde hay brote de un virus que tiene potencial de convertirse en pandemia? Sorpresivamente, demasiadas personas.

Recuerdo una noche que estaba leyendo los comentarios de huéspedes de cruceros pasados, y el comentario principal y recurrente eran las medidas que la compañía había tomado para mantener la seguridad a bordo, y es gracioso ver los diferentes puntos de vista, especialmente de aquellos que vienen de un continente diferente a hacer un crucero en una zona afectada y luego se quejan por el exceso de medidas tomadas, que para unos eran positiva pero para otros había sido un lunar (o nota negativa) en sus vacaciones. Al leer este tipo de comentarios no sabia si llorar o reír, porque ¿quien en sus cabales decide irse de vacaciones a un crucero en una zona donde hay brote de un virus que tiene potencial de convertirse en pandemia? Sorpresivamente, demasiadas personas.

Aunque tratara de parecer calma se me notaba en la cara que estaba a punto de estallar. Y lo único que deseaba era que cambiáramos de itinerario, sin embargo ese deseo se esfumaba con las noticias diarias de colegas en otros barcos que informaban de haber tenido problemas para poder atracar en los puertos de escala. A ese punto no había escapatoria, era muy tarde para hacer cambios de itinerario, el numero de personas que debían embarcar en cada puerto eran menos y disminuían de manera pavorosa. En ese momento nuestro destino estaba sellado, era solo cuestión de tiempo para que pararan la nave. Y obviamente, así sucedió. Creo que muchos han vivido la maravillosa experiencia de ser parte de la apertura de un barco, pero somos 1,750 tripulantes que fuimos afortunados de ser parte de la inauguración de un barco espectacular, y a la vez…ser parte de su triste e inesperado cierre (el que se espera sea temporal).

Siendo sincera y objetiva a la vez, creo que la compañía hizo su mejor esfuerzo en tratar de mantener a flote y funcionando la flota y que a su vez todas las personas a bordo estuvieran sanas (y aún trabajan en terminar de llevar a casa o al menos mantener a salvo a aquellos que han quedado bloqueados). A este punto no sé que haría en sus zapatos, cuando hay 17 barcos navegando con el mundo entero dentro de ellos, definitivamente, hay que darles crédito, porque es imposible planear para una situación inimaginable y actuar a la altura de las expectativas del Universo entero. Creo que hicieron lo mejor que pudieron de acuerdo a sus capacidades y hay que aplaudir su esfuerzo con errores y todo, porque no podía suceder de ninguna otra manera.


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