La absurda evolución de la música

Confieso que el tema de hoy no iba a ser sobre música, sin embargo, una jeep con el radio que estallaba me hizo cambiar de opinión.


La música ha estado siempre en mis venas, desde bailar hasta que no pueda más hasta quedarme horas cantando con letra en mano a grito herido. Yo era de esas que en la época del casete se quedaba horas escuchando la radio - en ese entonces era una mezcla diaria entre Radioactiva, Tropicana y la Mega - preparada con los casetes viejos de mi mamá que no usaba más, para grabar la canción y ojalá sin comerciales.


Desde que tengo memoria tengo fascinación por las letras y saber que dice realmente la canción y no quedarme sólo con el ritmo pegajoso. En estos momentos que uno tiene el vocabulario más amplio (al menos eso creo), que entiendo mejor las indirectas, las muy directas y las metáforas, y me divierto montones cada vez que escucho sea una canción nueva o una que llevo tiempo sin escuchar. En especial escuchar los boleros antiguos o la salsa rosa y ver el ardor y la ira que se cocina con cada palabra. No dejo de asombrarme cada vez que escucho en este tipo de canciones, en particular cuando echaron a alguien y sentir cómo literalmente dicen que están mejor sin el que se fue así el resto de la canción este llena de los peores deseos para el cristiano.


Luego, está el rock en el que en épocas de revolución habla de represión y en las otras habla de depresión, más específicamente de cómo el mundo es un hoyo negro en el que no tenemos más opción que caer en el y desaparecer. Desde luego no todo son balas, cianuro y cortarse las venas, también hay canciones felices sin género en específico, describiendo momentos de tanta maravilla que hacen que uno olvide sus penas y rencores.


Y después.... apareció el reguetón y bueno una nueva era fue creada. Yo tengo una relación de odio/amor con este tipo de ritmos y sus aledaños como el dembow (culpable del que yo esté escribiendo esto), porque en cuanto a ritmo aunque sean casi iguales, no se puede negar que es pegajoso y eventualmente termina uno bailando sea en el centro de la pista o en un rincón porque le da pena que lo vean perreándo, y pues, con sus representantes han hecho un trabajo maravilloso difundiendo y fundiéndolo en los demás géneros musicales. Personalmente, me da pena perrear, ¿lo hago? sí, siempre y cuando la pista esté llena y depende con quien esté. Esta fue la parte del amor.


El odio, bueno odio es una palabra muy fuerte y grande para lo que de verdad siento, es más malestar, incomodidad con las letras por ser tan directas - creo. Y no es que me crea muy santa o puritana pero es que escuchar una canción porno que es bien aceptada por la sociedad me produce alguito. No sé, si es que los escritores de canciones se cansaron de utilizar metáforas para endulzar el oido, o quizás se aburrieron de que estas se prestaran para mil y una interpretaciones y dijeran "ya que.." y decidieron ser directos, ir a la fija y no dejar nada a la imaginación.


Aquí en República Dominicana los ritmos por excelencia son la Bachata y el Dembow y es muy gracioso porque pareciese que fueron hechos el uno para el otro. Mientras el primero endulza el oído, el segundo va directo al ataque y se come el mandado. Con el Dembow creo que siento más odio que amor, en cuanto a ritmo es muy pegajoso, algo innegable y hace mover más de una cabeza a su ritmo. Pero, en cuanto a la letra es como escuchar un musical porno con lujos y detalles, como escuchar el audiolibro de "50 sombras de Grey" versión Dembow. Sus letras son tan explícitas que me producen incomodidad inmediata y no es un ritmo que me pueda sentar a escuchar. Mi límite es una canción.


Siento que en cuestión de letras de música el ser directos e ir al grano tiene mucho valor en contexto, pero en otros tantos el irse por las ramas y utilizar las metáforas dejando la interpretación abierta al público también es muy interesante. Honestamente, no creo que sea la única que tenga un respeto inmenso por el valor y el significado de las palabras, soy de las que si le dicen con fiel creencia que el pan es pan y el vino es vino - se lo cree (obviamente después de muchas preguntas, porque boba no soy y no trago entero).


Y bueno, que les puedo decir más que todo esta reflexión salió después de pasar al lado del jeep con el volumen a reventar y la canción de la chica que decía "donde está la verdadera calentura vaginal" y procedió a gemir por unos buenos 20 segundos - los segundos más eternos de mi existencia - y lo que me tardé en alejarme tan rápido como pude de dicho vehículo. ¿Incómodos? Yo sé, yo también.


Para el curioso o el que lo quiera escuchar por motivos meramente investigativos o simplemente porque les gusta aquí les dejo la joya que me inspiró: Calentura escolar vaginal


Palabras, Arte y Viajes

Comunicarme por escrito siempre ha sido mil veces más fácil que en vivo y en directo, y lo más curioso del cuento es que trabajo...