Israel

Israel siempre fue uno de los lugares que estaban en mi lista de pendientes, más como deseo que posibilidad. La verdad el ser uno suramericano ya pone varios kilómetros en el juego y unos cuantos millones de pesos – colombianos -. Sin embargo, el deseo siempre estuvo latente, especialmente porque lo que recordaba de las personas de este país que conocí en el pasado era bonito, por ende, las expectativas eran MUY altas.


Cuando me dijeron donde iba a embarcar y vi el itinerario, no podía de la felicidad, finalmente iba a tachar este lugar tan anhelado de mi lista. Sólo que nadie me dijo que israelíes en masa no son exactamente un cuento de Disney. La mejor comparación que encontré sobre como calificar el comportamiento de estas personas es a la de los Gremlins – ¿recuerdan esa película de los 80s, sobre esas criaturas de peluche que cuando el agua las tocaba se convertían en monstros verdes y absolutamente desastrosos? – así, realmente la comparación lo dice todo (y lo siento si hiero susceptibilidades, pero sólo quienes han trabajado directamente con los nacionales de este país saben de lo que hablo).


Realmente de todas las culturas y sociedades que he tenido la oportunidad de conocer esta es la PEOR, ¿por qué? Porque no suma, al contrario, drena, vuelve violento hasta a un maestro Zen. Está llena de contradicciones, de miedos sobre el exterior y entre ellos mismos. Una sociedad tan rica y a la vez con una mentalidad de escasez bárbara. Llena de contrastes y de extremos. Las generaciones mayores (o como un amigo – Santi – diría ¨personas de la última edad¨) no conocen otra manera de comunicación que no incluyan los gritos y la agresividad a flor de piel. La palabra NO, no se contempla, ni se acepta, sino es su palabra no cuenta. Dentro de los adultos mayores existen más idiomas por manejar que dedos de las manos, el hebreo no es su primera lengua porque muchos de ellos son inmigrantes, sin embargo, han decidido tratar de convivir entre sí, pese a sus marcadas diferencias, formando un tipo de sociedad pasivo-agresiva.


Pero, también esta la otra cara ¨las generaciones nuevas¨, un mundo totalmente diferente. Existe la educación y la cortesía. No son ositos cariñositos – definitivamente NO – pero, no siento que me quieran abalear con sus palabras al comunicarse. De hecho, lo que decía antes de la división entre las generaciones no viene de mi percepción sino de hablar con jóvenes israelíes. De intentar encontrar la manera de sobrevivir en un barco con un promedio de 500 israelíes a la semana que nos quieren enloquecer con su comportamiento, y evitar ser masacrados por el resto de nacionalidades que se quejan del porqué Israel hace las cosas tan difíciles para transitar en su territorio.

En cuanto al país como tal, no sé que decir excepto que no se parece a nada que me haya imaginado, la verdad no tenía una referencia de lo que podía encontrarme. Todo está al revés, casi no hay señales bilingües y se siente un trabajo el salir en ese puerto. Creo que lo más impresionante ha sido el ver a los jóvenes militares cargar su arma como si fuera un bolso (lo más normal del mundo – para ellos).


Lo siento si esto sonó a desahogue, porque sí lo fue. Que estoy tratando de enfocarme en los pequeños y escasos momentos de belleza? – totalmente. Que ser positiva es lo que escojo a diario? – definitivamente, pero no dura. Pero bueno, los mantendré al tanto.