En casa

Diario Series

Abril 3, 2020

No es la primera vez que estoy fuera de mi casa, de hecho es raro que esté en mi casa o en la casa de mi mamá para ser más especifica (porque yo solo soy dueña de las dos maletas que me acompañan desde hace 10 anos, desde que empecé a viajar). Sin embargo, es la primera vez que conscientemente hice un plan para establecer polo a tierra, obviamente, no salió como estaba planeado pero no me quejo del resultado.

Antes, cuando soñaba con estar en tierra, no tenia claridad donde quería vivir. Sabia (definitivamente) donde no quería terminar, pero, siempre me había gustado entretener la idea de escoger el lugar donde pasaría el resto o gran parte de mi vida. Turquía jamás estuvo contemplada dentro de los lugares para aterrizar, la razón está en que queda en el otro lado del mundo (eso tan lejos da miedo); y particularmente, cada vez que he terminado en Turquía (dos para ser exacta) ha sido una mezcla de ingredientes incluida una pizca de accidente.

La primera vez que el destino me trajo aquí fue gracias a mi descontento con la rutina y la sed de diversidad, y pues, quienes me conocen saben que ser extremista está en mi composición (las aguas tibias no se contemplan en esta receta). No obstante, fue el accidente más satisfactorio de la vida, no sé a cuantos les ha pasado que se enamoran de un lugar incluso antes de llegar, desde el primer vuelo Bangkok – Estambul, estaba comprada. (más detalles de mi primera vez en Turquía aquí). La segunda vez… sólo bastó que un Sultán Turco, en su blanco semental apareciera en medio de una noche de carnaval para enamorarme definitivamente. Ahora, considero que soy ‘mejor’ en ese cuento de adaptarse a nuevas culturas. Digamos que aprender a comer callada en mi trabajo fue gran parte de mi entrenamiento cultural. Obviamente, no todo es un jardín de rosas y no siempre se logra acoplarse uno, hay culturas en que definitivamente la energía no fluye por más que uno trate y ahí fue donde aprendí a dejarlo pasar. Pero quienes hayan terminado viviendo en otro país e incluso en una ciudad diferente saben que no es lo mismo la experiencia de turista a la experiencia de nuevo habitante. Muchas veces la transferencia no es exitosa. Sin embargo, con Turquía la experiencia en las dos situaciones ha sido positiva y siempre he dado con personas maravillosas, y ahí tengo que estar de acuerdo con las palabras que leí por ahí, en una de las publicaciones de algún bloguero que decía que “cuando llegó a Turquía se sintió en casa” (si alguien sabe quien es el sabio, porfa comuniquen), esa es la mejor descripción de este lugar casa y cuando uno esta en casa sabe que todo va a estar bien.





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