El estigma de ser colombiana

El ser colombiana me ha traído muchas cosas buenas y otras no tanto. No es un secreto que el ser colombianos nos hace famosos inmediatamente, y no exactamente por las razones correctas. Desafortunadamente el pasado (que en realidad no sé si es tan pasado) nos persigue y hemos sido estereotipados de una manera no muy conveniente. Pero bueno, es claro y tengo presente que no somos la única población sujeta al ojo critico de otras naciones. Normal. Sin embargo, estas últimas semanas que he tenido contacto constante con las redes sociales, me he percatado que a pesar de que se señale al colombiano por causas que no son muy nobles, el sabor colombiano esta presente en todo el mundo. Para darles una pista, durante el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2020 (o supertazón como alguna vez se le conoció) el objetivo – creo – era celebrar el ser latino, labor que Jennifer Lopez y Shakira se lucieron en hacer. No obstante, en todo el espectáculo de una u otra manera estuvo plasmado la esencia, más que latina, Colombiana. Eso me hace pensar sobre la presencia positiva que tenemos en el mundo, así no lo digan a grito entero. Y también, me hace reflexionar sobre mi experiencia como colombiana en el exterior. En realidad no ha sido negativa, diría más bien monótona. Hace 12 años, en el 2008, fue la primera vez que salí del país. Mi primera tierra conquistada fue USA (obviamente). En esa época estaba en bum las series de drogas y mulas (cuando digo bum, me refiero a que era fresco, nuevo, no como ahora que es la misma historia una y otra vez), también eso de que le cambiaran a uno las maletas y demás. Entonces, ese primer viaje estuvo lleno de inseguridades. La ventaja era que no iba sola, éramos cinco que viajábamos juntos. Alivio. La lección que aprendí durante ese primer acercamiento a mundos extraños es que no todo el mundo sabe de geografía (y yo me incluyo en ese grupo de hermosos ignorantes) había mucha gente que no tenía idea de donde era Colombia. La segunda lección, que se desarrolló junto con la primera, era no explotar cada vez que sin preguntar las personas asumieran que todo aquel que hablara español era mexicano. Bajo esa premisa, obviamente los errores que iban con esa suposición eran monumentales, hasta llegar al punto de explicar que hay más comida que tacos, fajitas y burritos (calma haters, no tengo nada en contra de esa comida), que no son para nada una comida común en Colombia, y también, aclarar que el sobrero vueltiao no tiene nada que ver con el mexicano. No en tanto, este tipo de problemas acabaron con aquello de la globalización y el internet. En este momento la mayoría de personas saben dónde es Colombia, ya han estado o quieren visitar. Una situación embarazosa menos que atender, pero no la ultima. Las preguntas o suposiciones poco inteligentes cambiaron, evolucionaron, ya no preguntaban dónde quedaba Colombia. Ahora la pregunta era ¿Conoces a Pablo Escobar?, junto con una infinita gama de bromas sobre drogas, en especial sobre la cocaína. No sé cómo otros nacionales responden a ese tipo de bromas, pero en mi caso, los modos de respuesta eran limitados porque la broma venia de huéspedes. La cuestión era, como mandarlos pal carajo sin que me despidieran. La única solución por mucho tiempo fue sonreír y tratar de escapar de la conversación tan rápido como fuera posible. Después de años de aguantar de la mejor manera este tipo de bromitas, me di cuenta de que la mayoría de personas que las hacían no tenían idea de lo que estaban hablando. Su conocimiento del asunto estaba dado por las series de TV o Netflix. Bellos ignorantes. Y pues, la solución fue sumarme a la masa de ignorantes. De un tiempo para acá, cada vez que alguien me pregunta del tema, nombran a ese personaje o hacen algún tipo de broma, me hago la pendeja. Finjo que no tengo idea de que o quien está hablando. Y el haber nacido después de que sucediera el grueso del asunto, ayuda con mi táctica. Los resultados son maravillosos, y son aun mejores cuando uno ve a los bellos ignorantes quedarse sin base, y ver como sus argumentos mueren en el momento que pido una rápida clase de historia. Es mágico. Obviamente, si las preguntas vienen de una sana curiosidad, siempre estoy dispuesta a un debate histórico-político, porque el tener sangre colombiana no quiere decir que me sepa toda su historia, y muchas veces se aprende más del extraño que está interesado en la tierra de uno. Y a ustedes ¿Cómo les ha ido con el estigma de ser colombiano?



#estigma #colombiana #blog #traveling #viajera #ignorancia

Palabras, Arte y Viajes

Comunicarme por escrito siempre ha sido mil veces más fácil que en vivo y en directo, y lo más curioso del cuento es que trabajo precisam...

© Copyright 2019 by La ruta de la Rola. Todos los derechos reservados. Fotos: Vivian Sanchez

Diseño de Imagen: Andrea Achilli

powered by Wix