De vuelta al ruedo!

No sé por donde comenzar, llevo tiempo sin escribir no porque no tenga nada que escribir, al contrario, hay tanto que decir que no sé por donde comenzar.


En los últimos 2 años paso de todo. En resumidas cuentas: cambié de residencia 6 veces, cambié de trabajo 4; tuve un emprendimiento fallido; un matrimonio fallido; me comí el universo entero - dejé de comer – aprendí a comer ¨finalmente¨, perdí 3 tallas de ropa y algo mas de 20 kilos; perdí mi voz, mi YO; quise que me tragara la tierra ¨sin éxito – gracias al de arriba¨; me encontré o mas bien me ayudaron a encontrarme de nuevo (porque el número de seres maravillosos que han estado al pie del cañón conmigo no son muchos, pero vaya que estoy agradecida) y aquí estamos.


Tengo suficiente material para escribir una serie de libros sobre amor, desamor y renacimiento, digna de una serie de Netflix. Creo que lloré más mares de los que haya navegado y en el proceso perdí TODO, literalmente. Pero, como todo relato de superación personal, nada sucede sin una razón. Había una lección que debía aprender? Definitivamente. Me tomó varios meses recuperarme del shock de no saber y preguntarme a diario ¿qué hice yo, para merecerme esto?.


No podía entender, el porqué no era posible arreglar algo que ya estaba hecho polvo y tampoco quería entenderlo. Me costó comprender que no se puede arreglar una situación desde la ignorancia y no pedir consejos por boba, y por vergüenza ya esta mandado a recoger.

Sin embargo, es claro que no había otra manera de aprender esta lección, y que las personas envueltas en cada momento de la misma eran absolutamente necesarias para pasar el test. Eso sólo lo entendí con un proceso interior muy arduo y juicioso, el buscar los consejos adecuados y enfocarme por primera vez y plenamente en mí.


¿Cuál fue la lección? Bueno, eliminar lo que no sirve así duela en el alma, plantar amor propio como si fuera el último árbol del planeta, el tener los pantalones bien puestos para defender mi voz y lo que soy, el no conformarme con migajas de ninguna índole y decir adiós cuando ya no hay más opciones. Pero, la más importante de todas es aprender a fluir y a tomar las oportunidades que se presentan.


¿He terminado con mi proceso? Ni cerca del final, porque todo el tiempo aparecen más y más factores que hacen que reevalúe o afine mis métodos. Así mismo, son más las personas y situaciones maravillosas que a diario se presentan en mi vida, y puedo decir que hoy estoy preparada para recibir con amor todo lo que el Universo me quiera regalar. En los últimos 6 meses conocí un tipo de felicidad que pensé que estaba negada para mí (de ahí el porqué siempre me conformé con lo que los demás me querían dar, en vez de decir lo que de verdad quería) mi círculo social se expandió exponencialmente y mis horizontes también. Es increíble ver cómo mejoró y floreció mi relación con las personas que se quedaron conmigo durante la tormenta, y de eso, sólo puedo estar agradecida.


¿Qué viene? No lo sé, la verdad, y por primera vez no me preocupa. Eso que dicen que “al que le van a dar le guardan” se ha convertido en mi lema diario. Ya ensayé con preocuparme, afanarme, buscar lo que no se me ha perdido y en todos esos escenarios perdí, pero aprendí mi lección. Así que nada, de hoy en adelante es mi promesa conmigo misma el seguir hacia adelante porque para atrás asustan y ser feliz.

Era sólo eso, feliz día.