Bienvenida al grupo de los POSITIVOS¡

Pasé un poco más de 2 años sin tener covid o al menos la confirmación de lo contrario, alcancé a pensar que era inmune, porque, aunque estuve en muchos lugares donde las medidas eran laxas siempre salí victoriosa. Hasta ese día, finales de abril de 2022 donde una gripita se sentía como algo más, un poco de calentura aquí y allá (calentura dícese de fiebre, mal pensados) y dolor corporal.


Pocos días antes había salido triunfante (de nuevo) del PCR, pero me empecé a sentir medio extraña y decidí ir al médico para hacerme una nueva prueba, y adivinen qué pasó, NADA, negativo de nuevo. Dos días pasaron y en vez de sentirme mejor, era al contrario, mi cóctel de paracetamol e ibuprofeno no estaba haciendo el efecto esperado. Y un día, en noche de gala, después de pasar horas en el espejo para verme divina, el malestar no me dio tregua. Decidí pedir permiso e ir al médico, otra vez.


En el centro médico, tan pronto les dije que sentía que tenía fiebre y moquillo me llevaron a un cuarto y me hicieron el primer test de antígeno – POSITIVO, segundo para estar seguros – POSITIVO (de nuevo). Como lo dijo la enfermera HARD POSITIVE, y procedió a hacerme un PCR para dar más sustento al hard positive. A ese punto yo me sentía aliviada, ya todo tenía sentido y lo único que quería era irme a una cama. Me transfirieron a un cuarto de aislamiento mientras informaban a mi jefe, mi roomate y al arrocito en bajo que esta princesa había sido inaugurada en el club de los positivos.


Después de casi dos horas esperando, o muriendo en una cama (porque, aunque el termómetro no mostrara que tenía fiebre yo sentía que estaba ardiendo y sólo quería quedarme inmóvil) por fin llegaron a darme el trajecito de teletubby y a avisarme que me iban a cambiar de cuarto. Otra media hora pasó, y sólo escuchaba a mi equipo entero siendo testeado y saliendo negativo y a mis contactos muy cercanos ser dirigidos a sus cuartos para recoger lo esencial y proceder a su suite de aislamiento.


Yo no tuve ese privilegio, Kimi mi roomate y obviamente contacto cercano, me envío un mensaje por WhatsApp, pidiéndome que le escribiera lo que necesitaba para ella empacarlo. Me contó, que no le dieron mucho tiempo para empacar lo de ella y lo mío, aún así lo logró, una Heroína. 15 minutos después llegaron 2 hombres vestidos como si estuvieran tratando con un alienígena, con mi maleta (la que Kimi empacó para mi) y algo de beber que el arrocito en bajo me había enviado.


Inicialmente mi cuarentena duraba 5 días por aquello que estaba vacunada. Yo contaba con 5 días porque se acercaba mi cumpleaños y la verdad lo último que quería era pasar mi cumpleaños encerrada en un cuarto con balcón, NO, NO y NO. A los 5 días llegaron a hacerme el test para poder darme de alta, y dio negativo, pero no era lo suficientemente negativo para darme de alta. La línea del test no era lo suficiente ROJA, ¡AHHHHHHHH¡. Ya había empacado, hecho mis maletas, estaba más que lista para escapar y esa noticia sólo le añadía horas a mi libertad. De acuerdo con el enfermero el protocolo decía que debíamos esperar 2 o 3 días más para que fuera full negativo. Yo sólo pensaba, con tal de que no sean 5 porque de lo contrario el happy birthday será solo yo y mi soledad :(.


Al día siguiente, ya yo resignada con la situa y las posibilidades que parecían más hechos que probabilidades, han golpeado mi puerta y era la enfermera. Me ha hecho el test y de nuevo, no era lo suficiente negativo para dejarme ir, pero decidieron hacerme también un PCR el cual decidiría mi destino. En ese momento yo ya no esperaba nada de la vida, solo quedaba arruncharme en mi camita prestada. A las 2 horas me han llamado con la mejor noticia del mundo mundial. ERES LIBRE.


Debo decir que no había tenido cuarentena más placentera que esta, me sentí muy querida por quienes estaban a mi lado y obviamente por mi mamá helicóptero que no me abandona nunca. La primera noche fue la peor, entre dormir casi muerta y no poder dormir del mismo malestar. El resto, fue más una brisa, traté de mantenerme activa, tomar el sol, aprovechar y ver la salida del barco desde otro punto de vista, ver a la gente que llega tarde correr para que no los abandonen en el puerto y a otros que no les importa que el barco esta atrasado literalmente por ellos y el paso de oso perezoso es su estilo. Dormí esta vida y la otra, me dolió el cuerpo de tanto dormir, me bronceé, lloré de alegría y de tristeza también. Pero, en términos generales mi cuerpo y mi mente necesitaban ese tiempo para ordenar todo aquello que estaba guardando dentro y no había podido sentarme a meditar y organizarme de una vez por todas, fue algo así como un detox forzado pero muy necesario.


Agradezco con toda el alma a todas las personas que se manifestaron con sus llamadas y mensajes. Especialmente al arrocito en bajo del momento que estuvo al pie del cañón y arriesgó su vida para traerme de comer :P. Y bueno a todos los involucrados que rompieron las reglas para traerme helado, soda, café, chocolates y chocorramos (felicidad en forma de azúcar) gracias totales por no dejarme morir, porque la comida para el enfermo es lo más triste del Universo.


Y ya, después de ese episodio salí un par de días antes y celebré el mejor cumpleaños de la historia, hasta el momento. Y, en términos de covid, sagradamente nos hacen un test control cada semana, a veces hasta dos o tres veces y por el momento negativo ha sido la tendencia, y bueno hasta ahí llega mi historia con el covid.

¿Y ustedes?¿Cuantos más hacen parte del club de los positivos?.