A quien le interese.

Esta mañana me encontré con un documental en YouTube de una famosa cantante que tuvo una sobredosis que casi la mata. Su historia me conmovió tanto que me hizo reflexionar sobre mi vida, y con cada minuto del documental que pasaba se me hacía una bola en la garganta porque me sentía tan identificada con las emociones y pensamientos que llevaron a esa persona a tratarse de la manera como lo hizo por tanto tiempo que por un momento sentí que me faltaba el aire, y decidí desahogarme de la mejor manera que se .... escribiendo. Aquí les va.

ADVERTENCIA: Esta larga la lectura y puede herir susceptibilidades. Lea bajo su propia responsabilidad. Sólo recuerden que simplemente relato mi experiencia de vida de la manera más honesta posible.


Yo he sido como la luna, he tenido fases de apertura, de cierre total al mundo y de aguas tibias. Pese a eso, cuando he tenido mi fase de libro abierto con mis emociones, lo he sido a tal punto que me torno totalmente transparente con mis sentimientos. Aunque en términos de furia nunca he tenido filtro. He tenido épocas en que quería llamar la atención a toda costa y no de la mejor manera, y otras en la que me he graduado de escapista profesional. He escapado de gente, lugares (soy experta en encontrar atajos solitarios y desconocidos) y he intentado hacerlo de mi propia vida también- sin éxito obviamente.


Muy contadas personas han conocido mi parte oscura y quienes lo han hecho, sólo han visto la punta del iceberg. El resto se puede jactar de haber conocido mi lado amargo y antisocial. Sin embargo, sonará egoísta e injusto, pero, siempre quise que alguien pudiese ver me completamente por lo bueno y lo malo, pero sobre todo por lo malo.


Alguien quien pudiese entender aquello que no puedo explicar, sin tratar de darme una solución, una receta para cambiar, o juzgarme. Porque, eso es lo que ocurre siempre (y me debo incluir en el club de los criticones), cada vez que necesitaba ayuda terminé con mil recetas y un ente controlador. Quizás por eso he sido rebelde desde que era pequeña, el que me dijeran no, o me prohibieran algo era casi una invitación a hacerlo de todas maneras. El doctor Correa (las mamás especialmente la mía, eran fanáticas de este especialista, digo fueron porque ahora está prohibido recurrir a sus consejos) fue mi acompañante inseparable durante mi niñez. Y desde que tengo memoria tengo problemas con la autoridad, compro pelea sino me gusta, si es injusto o no es conveniente. Bueno..... ahora menos que antes, he aprendido a escoger mis batallas para no morir crucificada siempre.


Expresarle que ya no tengo problemas con mi papá o la idea de él, que a pesar de tantas lágrimas de pequeña y la envidia que sentía por los demás tener algo que yo no podía.... ya no existe. Que no tengo idea si existe o no en este mundo y no lo quiero saber porque tuve el mejor papá de todos, mi mamá.


Ese alguien a quien le pudiese contar que la idea de mi misma siempre ha sido la peor. Que he vivido bajo estándares de perfección absurdos, pero a la vez de mediocridad fabulosa. Que he fallado en reconocer mis talentos constantemente y aún peor no creía en complementos ajenos y nunca los acepté de buena manera - digo creía porque aprendí a aceptar palabras y acciones bonitas de otros aunque me de pena.


Decirle que mi relación con el espejo ha sido de amor y odio, y hasta hace poco fui capaz de verme a los ojos mientras cepillaba mis dientes, o tomarme una selfie con la pinta del día. Contarle que 100% del tiempo me siento fuera de lugar y un alienígena social (aunque la mayoría de mis trabajos hayan estado enfocados a la interacción social, irónicamente han sido trabajos en los que he sido muy exitosa, quien diría). Expresar que por mucho tiempo disfrace mi ira y mi amargura con sarcasmo y me convertí en una maestra para fingir empatía.


Que la paciencia no se me da naturalmente pero me pagaban por ser paciente - otra ironía de la vida. Que después de trabajar haciendo feliz a la gente (en recreación y entretenimiento, mal pensados) sonreír y ser buena gente en mi tiempo libre era todo un esfuerzo. Después de cada jornada de trabajo estaba tan exhausta mentalmente que lo único que deseaba era desaparecer y que me dejaran en paz.


Que creo en la astrología porque a mi me ha funcionado y porque necesitaba de conocimiento supremo que me guiara y me dijera que todo iba a estar bien.


Explicarle que por mucho tiempo odié la comida, porque no podía controlar lo que comía, y que aún me cuesta, especialmente cuando no veo norte en mi camino; que comía, - bueno engullía - hasta enfermar para sentir algo, porque vivía en un mundo sin color ni sabor. Que ahora esos episodios son menos y que llevo ya varios años en un peso estándar que no es el ideal pero estoy ok.


Contarle de que a pesar de siempre tener mucho más de lo necesario, y de haber hecho y vivido cosas que jamás imaginé, no le saqué el provecho que debía porque viví por mucho tiempo con miedo de no poder salir adelante sola, y porque la mayoría del tiempo siento que todo ha estado mal.


Explicar que huyo de la gente porque la mayoría siempre me han buscado con el fin de controlarme o sacar provecho, por eso aquellos que llamo amigos son contados con los dedos. Que muy pocas veces he dado el primer paso para hacer amigos y no conecto fácil con la gente.


La verdad, nunca entendí porque desde pequeña me he ganado enemigos gratis, como si hubiese torturado niños en otra vida y el karma me estuviese pasando la factura. Cuando era pequeña pagué los platos de las travesuras que hice y también de travesuras ajenas - fui un poco desafortunada a ratos - aunque hay hacerle mención al guardaespaldas tan bárbaro que tuve y que aún tengo, mi mamá. Quien sin importar cuán culpable había sido siempre peleó por mí y conmigo.


Reírnos juntos, de lo que decían de mí, porque ha habido más acción en mi vida en las historias que los demás han contado que lo que realmente ha pasado; y por que, por alguna razón mucha gente se ha sentido con derecho de opinar sobre mí, mi vida, lo que debería o no de hacer sin haberles dado permiso. Esa es la razón por la que me volví extremadamente selectiva y rígida con quien me acompaña.

Compartirle que hasta hace poco, mi único polo a tierra había sido mi mamá, y que estoy viva gracias a ella (literalmente). Que me convertí desde pequeña en una maquina de trabajo y estudio para ahogar mis penas, pero terminé saltando de carrera en carrera y de trabajo en trabajo porque nunca nada ha sido suficiente y aún no tengo idea para que soy buena. Perdí mi mojo (mi inspiración) hace mucho tiempo.


Sin embargo, he tenido fases buenas - bueno fase buena. Recuerdo que la única vez que he sido total y completamente feliz, fue cuando me independicé, con un trabajo que me pagaba el mínimo el cual solo me alcanzaba para la renta y a duras penas comer, y solo tenía un día libre. Me di el lujo de escoger donde quería vivir, en qué quería trabajar y también escogí trabajar por poco dinero a hacer algo que no me gustaba por un poco más de comodidad. Estaba sola pero jamás me sentí más completa y en paz. No duró mucho, porque me deje tentar por mi deseo de viajar y comerme el mundo sin importar las condiciones; ver el mundo a cambio de vivir en una hermosa cárcel de oro, con privilegios y muy buen dinero no sonaba tan mal. Pero pagué un precio emocional grande y mi mamá también porque le atormenté la vida con infinidad de llamadas acompañadas por lágrimas. Pero conocí mucho y me disfruté lo que gané (mi mamá también disfrutó).


Contarle que antes de conocer a mi príncipe cervecero (que ahora es rey) nunca tuve una relación seria, porque nunca llegó a mi vida material que sirviera, siempre tenían intenciones escondidas o les salía a deber por ser buena gente. Tan malas o inexistentes fueron mis aventuras amorosas que había decidido ser la solterona de la familia, y me dediqué a explorar y a sacar provecho, sin ataduras, que más daba ni que fuera la más fea y si lo hacían conmigo ¿porqué yo no lo podía hacer?.


Pero bueno, la vida me demostró que es verdad el dicho que dice que ”al que le van a dar le guardan y si está frío se lo calientan” y le doy gracias infinitas por la persona que me regaló y todo lo que vino con ella.


Pese a todo lo bueno que estaba llegando a mi vida, nadie me preparó o me enseñó cómo responder a tanta maravilla; cada vez que hice algo que consideraba valioso para mí siempre había algún detractor, pero esta vez todo el universo estaba en armonía con lo que estaba sucediendo y yo no logré vibrar en la misma sintonía. A duras penas logré mantenerme, y obviamente mi reacción llego con una dosis de sabotaje alta y un tira y jale igual de brutal.


Este último año me recibió con cóctel de emociones y aventuras y al menos por una vez no fui la única en el mismo tren. Lloré todos los mares que navegué, pero creo que fueron las lágrimas más sinceras que jamás haya producido. Reí hasta el cansancio. Luche guerras de papel y aprendí a reconocer mis errores, a decir lo siento cuando era necesario y curar mis heridas en oro cuando me lastimaron cual vajilla china. Me enseñaron y aún estoy en proceso de aprender a ser más amable especialmente en la manera en la que me comunico. Pero sobre todo me demostraron que el amor lo puede todo hasta ayudarme a querer ser mejor.


Y si ustedes llegaron hasta el final, muchas gracias por darme estos minutos de su tiempo, y ser ese alguien que tanto deseaba que me escuchara. No escribí esto para buscar comentarios de apoyo, pero si llegan bienvenidos. Escribí esto para sacar todo lo que he guardado mi vida entera - que la verdad cuando comencé a escribir nunca imaginé que fuera a ser tanto - para liberarme, sacando los corotos viejos que ya no necesito y si hacen estorbo, y trabajar en mi misma con paz y a mi propio ritmo, así ofrecer a los amores de mi vida mi mejor versión.

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